Adolece nuestra humanidad de una capacidad reflexiva
y crítica ante situaciones lamentables, esta capacidad es adormecida por el
enfoque que dan los medios de comunicación que prácticamente en su gran mayoría
hacen poco o nada por despertar las conciencias sociales, es apenas obvio, alguien
los patrocina, de algo tienen que vivir, todos tiene su censura y limites.
Noticia escandalosa en la semana,
fueron las acciones de los soldados estadounidenses con los cadáveres de seres
humanos afganos, claramente son motivo
de repudio, el mismo gobierno gringo lo dijo: son actos inhumanos y
reprensibles, serán y han sido juzgados
por ello.
Pero será que no tenemos derecho
a preguntarnos por las causas primeras de estos vejámenes, acaso el primer acto
de crueldad no es una política estatal “multinacional” que lleva a los
gobiernos a invadir otras regiones del mundo acusando persecución a
terroristas, deposición de tiranos, defensa de la democracia y etc. Este es el
primer acto cruel, la primera violación la producen quienes ostentado el poder
(casi divino) formulan normas y envían ejércitos con el claro propósito de
controlar campos mineros, petrolíferos y fuentes de agua. El segundo acto,
quizá más visible es el asesinato, la muerte, por las operaciones militares
siempre “ilícitas”
El señor Barac Obama dijo que los
muertos a causa del trastornado soldado el
mes pasado debían ser llorados como si fueran estadounidenses, ¿o sea que los
que mueren por el delirio de un soldado si son U.S. citizens, pero los asesinados,
masacrados, violados por las políticas de los cuerdos de las altas esferas, por
los militares lucidos, todos ellos no son llorados, de hecho no hacen cuenta ni
parte del costo de la tragedia, estos siempre se miden en millones de dólares, el costo solo se ve en el presupuesto de EUA.
Si los once de septiembre se hace un minuto de silencio por los 3.000 y algo de
muertos de ese día, deberíamos seguir callados todo el año por los muertos en
Afganistán e Irak,
Nos resistimos a aceptar esta
ética sucia y multinacionalizada que nos encapsula cada día más en nuestro
pequeño mundo de comodidades, nos resistimos a creer que en un mundo de cuerdos
el más cruel sea un pobre hombre en shock por las malditas secuelas de la guerra, más aún nos
resistimos a creer que muchos de nosotros no digamos nada, ese silencio es el
arma más peligrosa pues da vía libre a que el mundo en las mismas. Queremos de
una vez por todas que los seres humanos erradiquemos de nuestra historia el
sucio juego de la guerra.